El blog de la Biblioteca del IES Rodrigo Caro de Coria del Río

martes, 13 de noviembre de 2018

Píldoras para leer: "Mi biblioteca"

"Mi biblioteca ideal se llama María Zambrano y es un edificio sencillo, construido dentro de un parque (como la que existía en el Paseo de Coria). Me gusta ir en estos atardeceres otoñales y me dejo llevar entre las hojas de los libros y las de los árboles. Allí van estudiantes y jubilados. El personal que la atiende es eficiente y amable; rápidamente me dieron mi carnet de usuario. Me gusta ir curioseando al azar por las estanterías. He encontrado un libro delicioso de la filósofa que da nombre a la biblioteca titulado El claro del bosque. Y he pensado: "Tiene sentido". Con mi libro en la mochila me he vuelto tan contenta a casa."

Me he puesto a fantasear sobre dónde estaría mi biblioteca ideal y cómo sería. Después la he visitado y hasta he sacado un libro. Te propongo inventes tú también y nos des cuenta de tu biblioteca soñada: dónde estaría, como se llamaría, qué harías en ella... Escribe una pequeña descripción y compártela como comentario a esta entrada. Sólo necesitas poner tu nombre para evitar que aparezca de forma anónima y ya está.

Ana Lama
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martes, 23 de octubre de 2018

Plan de lectura. Fortunata y Jacinta: la recomendación de la profesora Rocío Pérez

Retomamos con esta reseña una antigua sección del Biblogtecario : "Plan de lectura". En ella un miembro de la comunidad educativa nos recomienda una libro que ha representado algo especial en su vida lectora. 
En este caso Rocío Pérez, profesora de Lengua y Literatura en nuestro centro, nos habla de Fortunata y Jacinta, una de las más importantes novelas de Benito Pérez Galdós. Rocío nos relata una experiencia muy curiosa de "agradable reencuentro" con esta obra, de la que RTVE realizó una exitosa adaptación televisiva en 1980. 


"Mi experiencia con el Realismo (segunda mitad del siglo XIX) ha sido cambiante a lo largo de mi vida. En un primer momento, el rechazo que me producía el análisis exhaustivo de la realidad y los amores y desamores de la burguesía, me producía un gran rechazo, especialmente desde mi lectura obligatoria en el instituto de Madame Bovary (Gustave Flaubert) cuando era una adolescente. No pude terminarlo, a pesar de que siempre me ha gustado leer y me jugaba una nota de examen. La presión externa no ayudó a que lo mirara de otra manera. Ahora entiendo que quizás era muy joven para percibir los detalles de una obra que se inmiscuye en lo más profundo del ser de la protagonista y su realidad.
Este verano, en mi busca de lecturas, mi móvil me descubrió una serie de clásicos, entre los que se encontraba Fortunata y Jacinta (Benito Pérez Galdós). Empecé a leer pretendiendo corroborar mi antigua resistencia, pero cuál fue mi sorpresa que casi desde el primer momento la obra me atrapó. Las descripciones exhaustivas que me aburrieron, ahora me parecen grandiosas. Un ejemplo de esa exhaustividad la podemos encontrar en cómo se describe el comercio que existía en la época con China a cuenta de la mantelería. Otra muestra: cómo se narra la vida en los cafés en los que la burguesía alternaba y opinaba sobre los acontecimientos políticos como, por ejemplo, la defensa del carlismo de unos y el liberalismo de otros. Una más: la constatación de las diferencias de clases: la superioridad de los burgueses respecto al pueblo e incluso la condescendencia y compasión que en algunos despertaban los pobres...
La descripción de lugares, del Madrid del XIX, no deja ningún resquicio a la suposición. Por otra parte, los personajes quedan perfectamente definidos, tanto los protagonistas como los secundarios. La envidia de Jacinta y sus ansias de maternidad se perciben como si estuviera una hablando con ella; la humildad de Fortunata y su capacidad de adaptación la hacen admirable; el machismo de "El Delfín" la hacen a una ponerse en pie de guerra...
Y el narrador, que conoce lo más íntimo de cada personaje y situación, que tiene la capacidad de opinar sobre cada actuación, hecho, situación o lugar, pero de una manera tan sublime y sutil en algunas ocasiones que te hace volver a releer lo que acabas de leer.
En suma, ahora entiendo por qué es una de las obras más importantes del Realismo y de la literatura española. Por supuesto, mi recomendanción a todo el que quiera tener una visión del siglo XIX."

Rocío Pérez  


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miércoles, 3 de octubre de 2018

Nueva temporada del Cine-club del IES Rodrigo Caro

Un nuevo curso ha comenzado y con él una de las actividades extraescolares que se está asentando como un clásico: el Cine-club del IES Rodrigo Caro.

Esta nueva serie de clásicos del cine de la que disfrutaremos hasta junio la hemos comenzado viendo -con gran éxito de público- La ventana indiscreta (Rear window) de Alfred Hitchcock. Puedes ver una reseña de la película en otra entrada del blog. Pero ahora queremos ofreceros la programación del curso 2018/2019 por si queréis ir abriendo un hueco en vuestras agendas. En principio, las sesiones tendrán lugar los lunes a las 20.30 horas (aunque el horario variará en función de la época del año y se adelantará con el cambio de horario).

Cada mes programamos una película que, como  podéis comprobar en el listado, sólo suelen tener en común el hecho de ser clásicos de la historia del cine. Esta lista del curso 2018/2019 se ha elaborado a partir de las sugerencias de los asistentes habituales durante el curso anterior.
Os invitamos a asistir y a que divulguéis esta actividad entre alumnos de otros centros de Coria y entre todos los aficionados al cine en general de nuestra localidad. 

Septiembre: La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock, 1954)
Octubre: El último hurra (John Ford, 1958)
Noviembre: Con faldas y a lo loco (Billy Wilder, 1959)
Diciembre: Los 400 golpes (François Truffaut, 1959)
Enero: Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958)
Febrero: El ídolo de barro (Mark Robson, 1949)
Marzo: Amanece que no es poco (José Luis Cuerda, 1989)
Abril: Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
Mayo: Danzad, danzad, malditos! (Sydney Pollack, 1969)
Junio: Manhattan (Woody Allen, 1979)
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martes, 3 de julio de 2018

Cine-club del Rodrigo Caro: Sed de Mal (Touch of evil, 1958) de Orson Welles

Autor: Juan Gabriel Martínez               

 Llegó el final de curso, y con él la última proyección de esta edición de nuestro cine-club. Y para ello, no se nos ocurrió mejor idea que terminarlo a lo grande, con una obra maestra de uno de los genios de este arte, nada más y nada menos que Orson Welles.
      Tras iniciarse en el mundo de la interpretación en el teatro y en la radio (no podemos dejar de mencionar su adaptación radiofónica del clásico de la ciencia ficción La guerra de los mundos  el 30 de octubre de 1938, con la que sembró el pánico en su país durante su emisión), en 1941 inició una nueva senda en la dirección con la inolvidable Ciudadano Kane (“la película”  con mayúsculas según François Truffaut y otros directores), imprescindible para cualquier cinéfilo. No obstante, y pese a sus nueve candidaturas, Hollywood sólo le otorgó el óscar al mejor guión.
      
                Desde este su primer largo, ya vemos en Orson Welles las características fundamentales de su cine así como los temas que le obsesionarán: el poder, la culpa, la mentira, la corrupción, la justicia, la amistad, la muerte… Luego vendrán una larga serie de títulos como El cuarto mandamientoLa dama de Shanghai, Macbeth, El proceso, Campanadas a medianoche. Y simultáneamente, a veces como una forma de hacer posibles financieramente sus proyectos como director, sus trabajos como actor (no olvidemos que su escuela había sido el teatro) en El tercer hombre, Un hombre para la eternidad
                Pero centrémonos en Sed de mal, la película que hemos disfrutado en esta última sesión de nuestro cine-club.
Entre las características formales, cabe destacar el uso de los contraluces, los planos contrapicados de los personajes, los primeros ángulos casi deformantes de los rostros, los ángulos “aberrantes” de la cámara…, todo ello generando un tipo de cine expresionista en el que cada secuencia se ve resaltada por un ejercicio plástico y visual ininterrumpido; cada plano es una creación artística en medio de un ambiente oscuro (casi siempre nocturno) y opresor.
                De igual manera debemos señalar las acciones que suceden en un segundo plano, tanto o más reveladoras que lo que ocurre en el primer plano; por ello no podemos dejar de aguzar nuestros sentidos, porque todo en la imagen que ven nuestros ojos es información. Y por supuesto, no olvidaré ese primer plano-secuencia con el que se abre la película que para el que esto escribe fue la mayor lección de técnica cinematográfica que he recibido hasta le fecha y que me abrió los ojos para “leer” las películas de una forma que no había ni imaginado hasta el día que lo descubrí. Esta secuencia, en sí misma, constituye un relato completo que podría firmar el mejor autor de novela negra, sin que le falte ni uno solo de los ingredientes del género. Queda claro que considero ésta una de las mejores películas de la historia del cine, y por ello siempre que puedo la recomiendo a quien me quiera escuchar. Se trata, sin ninguna duda, de un mérito de Orson Welles, pero  que habría sido imposible sin la extraordinaria técnica de Russel Metty, responsable de la fotografía.


                En cuanto al argumento y los temas tratados, darían para varias sesudas elaboraciones teóricas sobre cada uno de ellos. El propio Orson Welles escribió el guión a partir de una novela de Whit Masterson (pseudónimo de los escritores Robert Wadey y Bill Miller). Una investigación policial sobre un doble asesinato en una ciudad fronteriza entre México y Estados Unidos, nos permite ver  evolucionar a un amplio espectro de personajes, cada uno con sus luces y sus sombras (como la técnica cinematográfica indisociable del contenido del film). La trama se complica ya que, aun habiéndose producido el acto criminal (una explosión en un coche) en la parte americana de la ciudad, la bomba había sido puesta en la parte mexicana, lo que da lugar a un duelo legal entre un funcionario anti narcóticos mexicano, Miguel Vargas (Charlton Heston) casado con una americana, Susan Vargas (Janet Leigh) y un policía americano, el capitán Hank Quinlan (Orson Welles), de gran reputación entre sus colegas por su historial, pero de métodos dudosos, si no directamente poco éticos. He ahí resumidos todos los mimbres con los que confeccionar un drama que se va a resolver en menos de 48 horas. La búsqueda del culpable queda desplazada a un segundo plano, pues, una vez decidido quién lo es por el prestigioso policía según su dilatada experiencia y conocimiento de la condición humana, sólo hay que “encontrar” por un lado las pruebas que lo certifiquen y obtener la confesión del presunto asesino. Sólo queda un obstáculo que vencer:  las reticencias y objeciones tanto morales como procedimentales del funcionario mexicano, ciudadano sin mancha al que habrá que” fabricar” un asunto turbio que lo desautorice y lo haga desistir de sus objeciones, Y para ello, la policía no dudará en aliarse con el hampa mexicana del crimen que tiene cuentas pendientes con Miguel Vargas.
Unos poderosos diálogos, llenos de reflexiones sobre la justicia y la forma de conseguirla (¿se puede hacer justicia por métodos poco justos? ¿se puede esclarecer la verdad falseando la realidad?), sobre las debilidades del ser humano, sobre la naturaleza desconocida de las personas y sus miedos, nos hacen estar pendientes de cada minuto de esa lucha de titanes. Es sorprendente la actualidad que todos estos temas tienen un nuestro mundo actual y en nuestra realidad política cotidiana: la coordinación policial entre países, tanto para regular el tránsito de personas como para investigar los casos que se producen en unas fronteras cada vez más permeables por mucho que haya quien quiera poner puertas (o vallas) al campo… o al mar.
                Pero la película también nos invita a penetrar en las (otras más) zonas oscuras del alma humana: por qué hemos llegado a ser quienes somos, qué servidumbres nos impone la amistad y el respeto que sentimos por las personas que admiramos y que han sido nuestros ídolos, cómo nos dejamos seducir-engañar por unas ideas preconcebidas sin atrevernos a salirnos de unos valores en los que nos sentimos cómodos y seguros…
                Para completar ese tenebroso cuadro, debemos señalar la importancia de unos poderosos secundarios, especialmente el sargento Pete Menzies (Joseph Calleia), en el que el dilema entre amistad leal/búsqueda de la verdad cobra su mayor dimensión; o el Tío Joe Grandi (Akim Tamiroff), obsesionado por vengar a su hermano encarcelado por culpa de Vargas; y, cómo no, la presencia misteriosa, a modo de oráculo, de una Marlene Dietrich en el crepúsculo de su carrera cinematográfica, pero a la que aún le queda esa mirada misteriosa y desafiante, que desarma al interlocutor y al espectador con esa extraña mezcla de frialdad y ternura.  Entre los escasos personajes femeninos de esta película, también encontramos a Zsa Zsa Gabor (propietaria de un club de strip-tease) y a Joanna Cook Moore (Marcia Linnekar), pero sólo el de Marlene Dietrich cobra algo de protagonismo, siendo el de Janet Leigh un personaje débil, melifluo, más bien un contrapeso, un punto débil del personaje de su marido.
                Tal vez sea ésta una de las debilidades de nuestro cine-club, a la que no es ajena la presencia masiva de representantes del género masculino entre sus habituales. De forma inconsciente nos hemos inclinado hacia títulos clásicos donde las figuras más destacables eran masculinas, a lo que no eran ajenos los géneros abordados; westerns, cine negro,… La perspectiva con la que se abordaban los temas era siempre masculina, incluso en la ciencia ficción de Blade Runner o el erotismo de Peppermint Frappé. Por eso estamos doblemente satisfechos de la asistencia a nuestras últimas proyecciones donde, además de un número mayor de espectadores, hemos contado con las primeras féminas entre ellos.
                Creemos que esto no ha hecho más que empezar y queremos seguir mejorando el próximo curso. Por ello ya estamos pensando en los títulos que compondrán el programa de la próxima temporada. Nuestro objetivo es crecer con vuestra ayuda y atraeros a este placer compartido que es el buen cine,  con el que compartir un momento de conversación amistosa y, ¿por qué no?, profunda, en la que todos aprendemos. Por eso os esperamos a TODOS y TODAS en septiembre. Muchas gracias y buenas vacaciones.
                ¡VIVA EL CINE!
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jueves, 10 de mayo de 2018

Certamen Literario (V)



MODALIDAD POESÍA CATEGORÍA SÉNIOR

Patricia Guerrero Moya 4º ESO A
Llegada a este punto


Llegada a este punto,
prefiero navegar en tus lágrimas
que hundirme en su alegría.

Prefiero coger el aliento de tu alma,
a con la suya, sentirme vacía.

Prefiero entender tus silencios
que descifrar su lenguaje,
encender nuestro fuego,
sin miedo a quemarme,
hacer de mi caos poesía,
con tan solo mirarte.

Prefiero tu dulce locura,
a su amarga cordura,
estrellarme contigo en el cielo,
y no volar en el suelo,
sanarme con tus heridas
a herirme con sus mentiras.

Llegada a este punto,
yo prefiero Besarte,
y convertir este desastre en arte,
a quedar con la incertidumbre,
de si me aman como yo he llegado a amarte.

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